El superpoder oculto de los quesos añejos que debes conocer





Si bien un queso blando como la mozzarella derretida es un campeón en la creación de tiras de queso pegajosas, las variedades añejas también tienen sus ventajas. Por ejemplo, están llenos de un rico sabor umami, brindan un toque concentrado de sabor cuando se esparcen sobre guisos y agregan un toque cremoso instantáneo a salsas y sopas. Mejor aún, los quesos añejos (como el cheddar, el suizo o el Monterey Jack) tienen un superpoder oculto que quizás no conozcas: en realidad fortalecen el esmalte dental.

A diferencia de los quesos blandos e inmaduros que se disfrutan frescos, como el mascarpone, el queso añejo se madura en un ambiente con temperatura controlada y se voltea regularmente para permitir que sus sabores se intensifiquen con el tiempo. También es una increíble fuente de calcio y fósforo, un par de vitaminas esenciales para fortalecer el esmalte dental. Quizás lo más interesante es que el queso añejo contiene una proteína llamada caseína que le ayuda a adherirse a los dientes, creando una barrera en la superficie que evita que los alimentos ácidos, como las frutas y los jugos cítricos, desgasten el esmalte. Por tanto, esta película protectora puede reducir la erosión dental y la sensibilidad dental. ¿El resultado? Es posible que estés mejorando la salud de tus molares al disfrutar de ese plato de queso lleno de gorgonzola y camembert.

Comer queso elimina las bacterias dañinas

Además de dejar una película protectora sobre los dientes cuando terminas, los quesos añejos eliminan algunas bacterias dañinas de la boca mientras los comes. Esta bacteria oral es eliminada por un aumento en la producción de saliva, que también eleva el nivel de pH de la boca. Es menos probable que las bacterias que causan las caries prosperen en este ambiente menos ácido, lo que es una ventaja definitiva para la salud bucal. Esta información puede ser útil para los dentistas, pero, curiosamente, el queso añejo es uno de los alimentos para fiestas que los médicos no tocan si quieren dormir bien por la noche. ¿Por qué? Contiene un aminoácido llamado tiramina, que provoca un aumento en la liberación de una hormona llamada noradrenalina que favorece la vigilia. Uno de los otros datos curiosos sobre el queso que quizás no sepas es que se necesitan la friolera de 10 libras de leche para hacer solo 1 libra de queso.

Una porción diaria de queso duro es de unos 30 gramos (el tamaño de una caja de cerillas), y aproximadamente una cuarta parte de su energía se compone de proteínas, lo que lo convierte en un refrigerio saciante cuando se combina con un carbohidrato, como galletas saladas o patatas fritas. Si necesita más razones para comer más queso, le complacerá saber que un mayor consumo de lácteos puede reducir el riesgo de sufrir accidentes cerebrovasculares y enfermedades cardíacas. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el queso también tiene un alto contenido en grasas, por lo que su consumo excesivo puede elevar los niveles de colesterol.