La historia de los huevos escalfados se remonta a la época medieval





Si quieres disfrutar del sabor de los huevos en su estado más natural, escalfarlos es tu mejor opción. Como este método solo requiere agua caliente, el rico y mantecoso sabor de la yema puede brillar mientras la clara permanece tersa y tierna. Dicho esto, puedes animar tus huevos con cualquier cosa, desde una salsa holandesa clásica, una salsa de chile picante o incluso un condimento salado para bagels si te apetece. Independientemente de cómo elija servir sus huevos escalfados hoy en día, este plato sencillo y rico en proteínas en realidad se remonta a la época medieval, lo que resalta su atractivo duradero entre generaciones.

Hay varios ejemplos de recetas de huevos escalfados en libros de cocina medievales procedentes de Europa. Por ejemplo, uno de los primeros libros de cocina conocidos de Gran Bretaña llamado “La forma del cury”, que se publicó en el año 1390 d. C. y fue compilado por Samuel Pegge, incluye una receta de huevo con un toque final inusual. Atribuido a los principales maestros cocineros del rey Ricardo II, el método consistía en romper los huevos en agua caliente hasta que cuajaran y servirlos con una salsa cremosa especiada hecha con más huevos, leche, azafrán y jengibre. En otro libro de cocina del siglo XIV llamado “Curye on Inglysch”, se enumera una receta conocida como eyren in bruet, que consiste en escalfar los huevos en agua con pimienta, queso, azafrán y leche. Mientras tanto, en el libro de cocina francés medieval “Le Viandier”, los huevos se escalfan en aceite.

Los huevos escalfados medievales no solo se cocinaban en agua

Si bien hoy en día escalfar huevos en agua es la norma, existe cierta evidencia de que los cocineros medievales hervían sus huevos a fuego lento en otros líquidos, como leche o vino. En una receta del libro de cocina italiano “Liber de Coquina”, los huevos se escalfan en un caldo con garbanzos. Además de darle sabor a los huevos, estos líquidos de caza furtiva (el vino en particular) pueden haber servido inadvertidamente también para otro propósito, al cambiar el nivel de pH del agua (un ambiente ácido hace que las claras de huevo se endurezcan más rápido y preserva la suavidad de la yema). Este truco del pH todavía se emplea hoy en día, pero se logra mediante otros ingredientes ácidos, como el jugo de limón. Por ejemplo, Gordon Ramsay recomienda agregar vinagre de vino blanco a sus huevos escalfados porque tiene un sabor suave que no domina los huevos.

La época medieval también dio origen a otros platos que aún hoy son populares, como el pastel de zanahoria (el dulzor natural de este tubérculo fue una bendición para las clases bajas que no tenían acceso al azúcar). Los pretzels también tienen un origen medieval y se cree que fueron creados por monjes que horneaban pan a diario. Ofrecían bocadillos masticables a los niños como recompensa por sus oraciones e incluso se vincularon a celebraciones religiosas, como la Cuaresma.