El proceso electoral inició, y aunque en la teoría los tiempos oficiales no se llegan, en la práctica varios perfiles ya aparecen como los candidatos ideales a ocupar diversos cargos de elección popular.

Lo cierto es que “Muchos son los llamados, pero pocos los elegidos” y ya no será designación del partido, o por obra del medio informativo más influyente, que se decidirá quién será el próximo alcalde, diputado, o presidente de México, hoy en día las redes sociales han dado un vuelco a las campañas políticas, y llevará más ventaja, quien maneje la inteligencia (mental y cibernética) en 2018.

Lo cierto es que en el caso de Manzanillo se verá un escenario nuevo, que será de mucho interés para la ciudadanía, perfiles “ciudadanos” encabezarán formulas partidistas, o cuando menos que no se han visto en años anteriores, lo he escrito y dicho hasta el cansancio, el día que la comunidad portuaria se decida a trabajar en equipo (políticamente hablando), realmente se podrá comenzar a vislumbrar una verdadera relación puerto-ciudad.

Estamos en días de negociaciones, como hace tres años el PRI debe buscar aliados, para así sumar (o restar) votos a los de enfrente, los ciudadanos deben convencer y trabajarle el doble para que la ciudadanía sepa que existen y salgan a votar, el tan afamado frente debe negociar perfiles serios, congruentes y viables para el 2018, no se puede dar el lujo de poner a los mismos,

Otro tema de interés son los sobre nombres que lucirán las boletas de esta contienda, ya que curiosamente, empiezan a sonar y verse en redes sociales apodos muy peculiares, que suenan para lucirlas, “el cachorro”, “el tigre”, “el toro”, “el mono”, y otros más medios incómodos, no cabe duda que “El hombre es un animal político”.