El Grupo Marítimo Industrial (Grupomar) invirtió 75 millones de dólares en la adquisición de tres buques pesqueros que ayudará a evitar la importación de atún y cumplir con el compromiso internacional que tiene México con la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT) de aumentar la cuota asignada de producción en 35 por ciento, en el corto plazo para alcanzar una flota eficiente.

México consume 190 mil toneladas de atún, pero su producción es de 160 mil toneladas y exporta 20 mil toneladas principalmente a Estados Unidos y Europa, por lo cual mantiene un déficit de al menos 50 mil toneladas.

El fundador del Grupo, Antonio Sánchez Gutiérrez dio el banderazo para zarpar el primer buque, llamado “El Gijón”, que permitirá aumentar la producción en más de 1 millón de latas diarias para la marca Tuny,  empresa mexicana que posee el 30 por ciento del mercado nacional. Además de que el barco cuenta con la más alta tecnología en pro del medio ambiente y la fauna marina.

El pionero de la lata abre fácil y alimentos preparados destacó que en los últimos años el país se estancó en la producción de atún enlatado, al procesar apenas 18.3 millones de cajas anuales, de las cuales 6 millones las realiza Grupo Mar con una factura de 2 mil 800 millones de dólares.

Jorge Jiménez Mendoza, director de Administración y Finanzas del GrupoMar anotó que la reforma fiscal ya impactó los números de la empresa e incluso repercutió en los costos del consumidor, luego de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) eliminará el régimen simplificado.  “Antes era el 21 por ciento y ahora pagamos impuestos por ese concepto en 30 por ciento”, explicó.

Pero no sólo eso, sino que los cambios fiscales obligaron a la empresa marítima a mandar a construir los buques con los astilleros de España , ya que si la Marina mexicana lo hacía el costo se elevaba el 16 por ciento por concepto de IVA, aun cuando “El Gijón” es un barco con la más alta tecnología en América Latina.

El directivo de Tuny comentó que el precio internacional se estabilizó a finales del 2013, lo que ha permitido mantener costos en el mercado nacional sin trasladar aumentos al consumidor.