La mayor contribución de las exportaciones y de las inversiones a la economía mexicana permitirán a este país mantener cifras de crecimiento ligeramente superior al 2.0 por ciento en los próximos años, además de que nuestro país deberá continuar implementando las reformas estructurales, sostuvo la OCDE, que revisó al alza sus perspectivas del Producto Interno Bruto para México.

La economía mexicana tendrá un mejor desempeño de lo estimado para 2017 y mantendrá su crecimiento moderado, por arriba del 2.0 por ciento, en 2018, pero inferior al de este año, informó ayer en su informe económico la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en su informe semestral sobre las Perspectivas Económicas.

El organismo internacional publicó en París, Francia, su sede, su pronóstico de crecimiento para México de 1.9 a 2.4 por ciento para 2017 y de 2.0 a 2.2 por ciento para 2018, y estableció que el producto seguirá creciendo a ritmo moderado. De cara a 2019, el organismo pronostica un crecimiento estable de 2.3 por ciento.

El documento del organismo señaló que el crecimiento se mantendrá por encima del 2 por ciento pese a un entorno incierto, la consolidación fiscal y el endurecimiento de las condiciones monetarias. La composición del crecimiento económico se equilibrará por la mayor contribución de las exportaciones y la inversión.

Aunque, reconoció, el consumo privado experimentará desaceleración a medida que la inflación elevada derive en la reducción del poder adquisitivo y las condiciones crediticias se endurezcan por el incremento de las tasas de interés.

Asimismo, señaló que la actividad en el sector de la construcción repuntará desde niveles históricamente bajos, sustentada en los esfuerzos de reconstrucción tras los terremotos de septiembre; mientras la inversión privada recibirá un impulso con las recientes reformas estructurales y el éxito de las subastas del sector energético.

El organismo aclaró que la recuperación de la economía no garantiza la continuidad de su ritmo de crecimiento, que es todavía “modesto” en comparación con los años previos a la crisis, pues después de 2019 existe el riesgo de que se produzcan fuertes turbulencias financieras.

Planteó que la consolidación fiscal continuará para contener el alza de la deuda respecto del PIB. La inflación es otro factor, de mantenerse por arriba del 3.0 por ciento.