La sacudida de un fuerte terremoto dejó ayer al menos 66 muertos y dos centenares de heridos en México. El seísmo, de1,5 grados en la escala de Richter y con su epicentro en la costa del Pacífico, se produjo a las 9.36 (16.36 hora peninsular española) y es el segundo que sacude a este país en un mes. Otro temblor de menor intensidad, de 4,9 grados, se registró a primera hora de hoy. La zona que más sintió el temblor fue la costa de los Estados de Colima y Jalisco (noroeste mexicano), de donde son todas las víctimas de este trágico suceso.

La ciudad más afectada por el temblor fue la de Manzanillo, en el Estado de Colima, donde se derrumbó el hotel Costa Real, un edificio de siete pisos, y se registraron graves destrozos en la cárcel y en otros inmuebles, casi todos de la zona hotelera. El Costa Real estaba al 601/6 de su ocupación, por lo que se teme que se haya producido un número de víctimas considerable. Testigos presenciales informaron que, al derrumbarse el edificio, podían verse cuerpos humanos atrapados entre los escombros.Manzanillo, que quedó par cialmente incomunicada, es una localidad turística del Pacífico que se encuentra a 500 kilómetros de la capital mexicana. El Ejército y la Marina, así como bomberos y policías de varias lo calidades próximas, se dirigieron ayer a la zona siniestrada para ayudar al rescate de víctimas. Las carreteras de acceso a Manzanillo, que quedó prácticamente sin servicio eléctrico, se encontraban bloqueadas y toda la población, asustada y presa del pánico, se había echado a la calle.

Después de Colima, el segundo Estado que más se vio afectado es el de Jalisco, si bien en su capital Guadalajara no se sintió la sacudida y todo quedó en un fuerte susto. Las primeras informaciónes oficiales advertían de 15 muertos en este Estado, con cretamente en localidades del en tomo costero como Puerto Vallarta, uno de los balnearios turísticos mas importantes del país, Tenamaxtlan, Sayula, Ciu dad Guzmán, Ameca, Cihuatlan, Autlóan y La Huerta.

Jalisco y Puerto Vallarta

En el municipio de Cihuatlan, el seísmo destruyó el mercado de abastos, una iglesia, una escuela y la sucursal de un banco. También se produjeron graves destrozos en el palacio municipal, en la central de teléfonos y en un hotel. A primera hora de la noche, se desconocía aún el balance de daños materiales del temblor en Jalisco, pero se su ponía elevado. De hecho, se sospechaba, a falta de evaluación oficial, que los daños eran cuantiosos en Puerto Vallarta, donde se supo que el terremoto tiré el campanario de una iglesia y agrietó las paredes de los principales hoteles.

La Ciudad de México, una de las más populosas del mundo, empezó a cimbrearse al mismer tiempo que ocurría la tragedia en Colima y Jalisco. La alarma sísmica, un servicio público destinado a alertar a la población segundos antes de un, eventual terremoto, no sonó en esta ocasión. Los detectores sólo se han instalado por el momento en la costa del Estado de Guerrero. Mucha gente se echó a la calle, los automovilistas de tuvieron sus vehículos y en algunas zonas de la ciudad se resquebrajaron las paredes, se pararon los ascensores de los edificios y se produjeron apagones de luz. Algunas centralitas telefónicas dejaron de funcionar. En México D.F. hubo escenas de histeria, pero en todo momento imperó la calma. No en vano, la ciudad sufrió el pasado 14 de septiembre un seísmo de 7,3 grados a consecuencia del cual murieron dos personas. (otras seis fallecieron en Guerrero) y se agrietaron numerosos edificios. De hecho, tanto el seísmo del 14 de septiembre como el de ahora se producen coincidiendo con el décimo aniversario del terremoto que destruyó parte de la ciudad en 1985 y provocó la muerte de casi 20.000 personas.

Coincidiendo con el temblor, en Ciudad de México se puso en marcha un plan general de protección y socorro hacia la población, que incluye la evacuación de algunos de los edificios más altos de la ciudad y el desaolojo de colegios, centros públicos, oficinas y fábricas.

Fuentes de la Embajada de España informaron que hasta las 18.00 horas de ayer (una de la madrugada en España) desconocían que hubiera víctimas en la colonia, española. El cónsul de Guadalajara, Jesús Dilla, fue comisionado para investigar si entre los muertos de Manzanillo había algún turista español, si bien todo parecía indicar lo contrario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 10 de octubre de 1995 en el Diario El País