Clima

Los huracanes más fuertes se están convirtiendo en algo común


Los enormes árboles de caoba eran estacas rotas. Más de la mitad de las casas fueron dañadas o destruidas y casi todos estaban sin electricidad ni agua. El huracán Irma y ese poderoso golpe en las Islas Vírgenes de EEUU en 2017, no fueron previstos por los sistemas de prevención climatológica como viene sucediendo en los últimos años.

Los huracanes se están fortaleciendo más rápido y en lugares inesperados. Duran más tiempo y se desvían de las rutas previstas por sistemas de monitoreo. Los expertos plantean la pregunta: ¿Los sistemas tradicionales están luchando por detectar los cambios en las atmósfera y los océanos? La respuesta parece ser sí. Y están reemplazando a los investigadores y meteorólogos justo cuando pensaban que finalmente estaban previendo efectivamente las tormentas.


Vientos más fuertes
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Las tormentas más fuertes de la historia y dañinas en costos, surgieron en los últimos años, incluido el huracán Patricia con vientos a 350 kms/hra en México en 2015. Los investigadores ahora están considerando la perspectiva de que eso se vuelva más común. En junio, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU, publicó un informe que detallaba que si bien, es demasiado pronto para determinar científicamente si el calentamiento global estaba teniendo un impacto en los huracanes en el Atlántico, sí está causando cambios que las computadoras no están detectando. Las nuevas incertidumbres dejan a los residentes costeros de ambos océanos en alerta por huracanes en 2018.

Scott Purcell de Hurricane Solution México, declara “Intentamos decirles a los colegiados de la construcción que el clima está cambiando y deben asegurarse de que se están protegiendo de los fuertes vientos durante las tormentas. Este año nos hemos visto afectados por al menos dos tormentas. La tormenta tropical Debby la semana pasada emergió en aguas frías en el Atlántico norte.” Antes de Debby, preveé que una tormenta tropical en el Pacífico se trasladará a lugares separados por 2 mil kms/hra, un quinto del ancho del océano.

“En teoría, los sistemas de pronósticos, no les debería importar cómo está cambiando el clima, ya que los modelos simplemente resuelven las ecuaciones que rigen la física de cómo funciona la atmósfera”, dijo el meteorólogo Jeff Masters, de la compañía privada de predicción Weather Underground. Señala, “Pero en la práctica, los investigadores tienen que ajustar los modelos cuando sus ejecuciones consistentemente no son precisas”.

En 2017, los modelos pronosticaron correctamente solo seis de los 39 casos en los que las tormentas se intensificaron o perdieron potencia rápidamente. Pero en 2009, ese pronóstico habría sido cero, dijo Michael Brennan, jefe de la filial de la unidad especializada en huracanes.


Con información de Bo Petersen para la AP.