La investigadora de la Universidad Autónoma de Occidente (Uadeo),Anajilda Mondaca Cota, utiliza la técnica de análisis de contenido para describir cómo ha sido el cambio discursivo de los narcocorridos, un género musical en el que cada vez más grupos incursionan, haciendo un fenómeno cultural que se puede estudiar como reflejo de la sociedad actual.

Mondaca Cota, líder del cuerpo académico Sociedad y Cultura de la Uadeo, explicó que desde corridos como Contrabando y traición, mejor conocido como Camelia La texana, ya se reflejaba una intención de utilizar a la mujer como objeto.

En 2004, con apoyo de la antes llamada Universidad de Occidente (Udeo), publicó el libro Las mujeres también pueden. Género y narcocorrido, en donde señala el trato que reciben las mujeres en las letras de ese tipo de música, cuya información todavía está vigente en academia.edu y ResearchGate.

“En ese libro trabajé el papel de la mujer de manera simbólica en los narcocorridos: cómo se le trata, las diferentes categorías en que se les personifica o representa de manera simbólica. La técnica da para mucho y me permitió hacer ese estudio”, comentó en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.

Añadió que el análisis que realiza es a través de los textos de la música de narcocorridos, donde encontró cómo cambia el discurso de esas canciones, que antes eran dirigidas al narcotraficante, o bien a la actividad, y que ahora evolucionó hacia otros temas relacionados con el narcotráfico.

“En primer lugar encontré cómo se le cosifica a la mujer, algo que a la fecha ocurre, cómo se le trata: como mujer compañía, mujer trofeo. Cómo se le describe: aparentemente pasiva, pero también muy activa; sin embargo, discriminada, aislada y considerada como la parte que le es útil al personaje, como algo desechable en muchos casos”.

El ejemplo emblemático, dijo, es el corrido Camelia La texana, el cual muestra una clara discriminación y cosificación hacia la mujer y “es algo que seguimos encontrando con el paso de los años”.

Emilio dice a Camelia:
“Hoy te das por despedida
con la parte que te toca
tú puedes rehacer tu vida,
yo me voy pa’San Francisco
con la dueña de mi vida”.
Fragmento de Contrabando y traición.

La investigadora señaló que es en la mujer objeto o el trato de cosificación que se dé a la mujer en el discurso de los narcocorridos en donde está más centrada la categoría, principalmente en las letras actuales.

Indicó que para la investigación analizó una muestra de 30 narcocorridos. Sin embargo, en la actualidad los nuevos narcocorridos emplean otro tipo de categorías, pero al final el discurso que permea es el de la cosificación, discriminación y utilidad del cuerpo femenino al sujeto masculino.

¿Prohibir los narcocorridos?

El exgobernador de Sinaloa Mario López Valdez se manifestó en diversas ocasiones a favor de prohibir los narcocorridos en eventos masivos de la ciudad, solicitando a los cantantes o grupos norteños que evitaran ese tipo de melodías, o bien se evitara la contratación en eventos públicos de grupos que se dedican a ese género.

Sin embargo, la profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Occidente considera que la prohibición de los narcocorridos no repercute en nada.

“Lo que encontramos revierte el argumento de tantas veces, el de la prohibición de los narcocorridos. El intercambio, la apropiación, sobre todo de los jóvenes en los narcocorridos, no ha variado, se ha ampliado”.

Ese tipo de música, añadió, no necesariamente se vende en físico, ahora, ante la amplitud y las múltiples posibilidades que tienen de acceso a las diferentes plataformas, incrementa en los jóvenes la escucha de los narcocorridos.

“La prohibición no ha tenido el efecto que se ha querido”, dijo. Por lo que, hasta ahora, no existen argumentos suficientes, claros ni válidos por parte de las autoridades para prohibir los narcocorridos y la escucha es interminable.

“No parará porque siempre existirá la narrativa, que es el tema del cual se proveen los compositores para hacer sus historias (…) No me rasgaré las vestiduras apelando al derecho a la libertad de expresión, lo que veo es que esto nace de un fenómeno. El Estado no tiene los argumentos suficientemente sólidos para decir que deben prohibirse, y tampoco para decir que por escuchar narcocorridos te vuelves violento o te conviertes en narcotraficante; me parece un argumento sin bases, muy ligero, que no le veo validez”.

Agregó que ciertos tipos de comportamientos no los detona necesariamente el escuchar narcocorridos.

“Posiblemente cualquier otra música detonará comportamientos. No lo afirmo, pero te puede reforzar cierta conducta, no solamente los narcocorridos. Es decir, si estás enamorada, buscas música que te hable de amor; si te sientes traicionada, buscas música que te refuerce ese sentimiento de traición. Puede ser un contexto de la situación en que estás, pero por eso, de alguna manera, mi argumento es que la prohibición de los narcocorridos no evitará esto”.

Cantan narcocorridos porque hay narcotráfico

Para la investigadora, esas canciones reflejan una realidad que vive nuestra sociedad.

“Existe música de amor porque hay amor; existe música de traición porque hay traición; existen los narcocorridos porque existe el narcotráfico. No tenemos la posibilidad de decir que estos ya no se escucharán porque ya no hay narcotráfico, al contrario, pareciera que cada vez se diversifica más”.

Su más reciente investigación abarca una historiografía acerca de ese tipo de música que trabaja la empresa del Movimiento Alterado. El equipo de investigadores encontró que cuando comenzó la empresa, se hablaba de una manera muy cruda de todo lo que acontece en el mundo del narcotráfico.

“Lo que retrataban es el ambiente crudo y duro del narcotráfico, de descuartizados, personas incineradas, que les cortan la cabeza. Sin embargo, poco a poco comienzan a evolucionar, no sabemos si es porque se cansaron de esas temáticas”.

Sin embargo, dijo, mantienen lo que se vive en el mundo del narcotráfico, aunque diversificado.

“Le cantan a la droga, al sicario, al puntero, a los halcones, a las mujeres, a la bebida, a las armas; ya no es el narcocorrido centrado en el personaje como ha ocurrido casi desde que nace el narcocorrido, que empieza con personajes y ciertos acontecimientos. Se han especializado las temáticas de los narcocorridos, de manera que finalmente lo que cuentan es la realidad que se vive en el mundo del narcotráfico”.

De las “hazañas”

Para el investigador y especialista en temas de violencia de la Facultad de Psicología de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Tomás Guevara Martínez, los narcocorridos han tomado un rumbo de mayor apología.

“Por desgracia, el narcocorrido tomó un giro diferente. Antes era la hazaña o la amenaza del narcotraficante, ahora no es solo eso, sino la saña del narco. Este cambio del contenido del narcocorrido me parece que ocurrió paralelamente a la profundización de la violencia en nuestro país, sobre todo en este brinco que se dio durante el sexenio anterior”.

Además, dijo que 2017 es considerado el año más violento en los últimos 20 años. “Desde que hay memoria sobre los registros de homicidios, no había la cantidad registrada del año pasado”.

El también coordinador del Laboratorio de Estudios Psicosociales de la Violencia de la Facultad de Psicología de la UAS investigó el tema de violencia y seguridad, distinguiendo un término de otro.

“La violencia genera inseguridad, pero no toda la inseguridad genera violencia. Hay inseguridad en la salud, en la educación. Es compleja la relación, pero lo interesante es cuando ambos espacios se asocian, cuando la inseguridad proviene de la violencia o cuando la violencia está construyendo la inseguridad social”, finalizó.

La cosificación de las mujeres

En su investigación, Anajilda Mondaca Cota encontró que las letras hablan también de amenazas directas de una violencia de género brutal en cuanto a cómo la describen, incluso el uso de palabras altisonantes que denigran totalmente el cuerpo femenino.

“Decir, por ejemplo, ya no te necesito, ya no me sirves, me voy a buscar a otra, o voy por otra o la que sigue; cuestiones que en el lenguaje literal podremos encontrar una cosa y en el fondo encontramos mucha más simbología, interpretación de lo que abiertamente se dice. El lenguaje sexista es cada vez más fuerte”.

Ejemplificó que otro narcocorrido habla de una mujer “interesada”, quien es amenazada. “Esas cuestiones que si bien son parte de una realidad, pero el hecho de que le pongan música, lo difundan y te lo cuenten, permite que se vaya normalizando ese tipo de lenguaje; ese es el otro problema que tenemos: cómo a través de diferentes elementos o componentes de la narcocultura, se normalizan ciertas situaciones que, en la mayoría de los casos, tienen una alusión directa a la mujer”.

Ya me tienes enfadado
ya me cansé de buscarte
ya lo tengo decidido
y ya no pienso aguantarte.
Ya tomé mis decisiones
voy a mandar levantarte,
un comando bien armado
voy a mandar a tu casa
que te saquen del greñero.
Fragmento de La interesada.

Mondaca Cota señaló que la sociedad sinaloense ha sido cuestionada y señalada como permisiva y hasta cómplice de que el narcotráfico sea una realidad en Sinaloa.

“Recordando las palabras del periodista Javier Valdez, él señalaba que copulábamos con el narcotráfico y éramos permisivos. Sí hay razón en ello cuando decimos que las cosas existen porque se permiten. Existe violencia porque se permite, existe corrupción porque se permite, narcotráfico porque se permite; eso no necesariamente significa que estemos de acuerdo con ello, simplemente que hay asuntos que la sociedad no está en su haber resolverlo como sociedad”, dijo la investigadora.

Para la especialista, somos parte de una sociedad en la que no sabemos, como dicen los clásicos, quiénes son los buenos y quiénes son los malos, “ya somos parte de ello necesariamente; hay situaciones que rebasan a la sociedad por más esfuerzos que se hagan por enfrentar o evitar, en este caso, lo que tiene que ver con el narcotráfico y sus implicaciones. Cada quien desde su trinchera hace el esfuerzo, nosotros por explicar el fenómeno”.

Reportaje publicado previamente por el CONACYT.