La mano de Martín mece la disputa sindical
 
            Hay mucho en juego en torno a la disputa por la dirigencia del Sindicato de Trabajadores al Servicio de Gobierno del Estado (STSGE). En la última semana, la figura de Martín Flores Castañeda ha causado revuelo, engrandecida y beneficiada por el deseo de los agremiados de este sindicato de colocar nuevamente en su dirigencia a un hombre experimentado en diferentes ámbitos de la política colimense, que les permitirá defender y negociar de mejor manera sus condiciones laborales en los tiempos por venir.
 
            La disputa sindical llega en un momento sui géneris, con la imagen de una  administración que ha sido vapuleada por el empeoramiento de la situación de inseguridad y el recrudecimiento del atasco económico que vive la entidad colimense, situación que no les es ajena a los integrantes del sindicato que sirve al gobierno estatal.
 
            Este viernes, los trabajadores del STSGE deberán decidir de entre dos opciones para elegir su dirigencia sindical, en un ambiente nunca antes palpado. Desde que Felipe Calderón le demostró a todos los mexicanos que de un plumazo se pueden borrar sindicatos, las uniones gremiales se dieron cuenta cual es la tendencia de los nuevos gobiernos del Tercer Mundo: disminuir los beneficios sociales de la población con reformas que violentan las condiciones laborales beneficiadas por las políticas públicas del siglo pasado.
 
            Ante tal emergencia, los sindicatos han tenido que fortalecer su estructura de manera interna, combinándolas con estrategias de posicionamiento social para sus luchas sociales. Los trabajadores sindicalizados de Gobierno del Estado han entendido muy bien que solamente la unidad y la cohesión ideológica les brindan una perspectiva benéfica ante los tiempos venideros, en los que deberá haber una mano dura y experimentada que sepa negociar y defender las conquistas laborales ya normadas.
 
            Sumado al hecho de que las promesas de campaña han sido incumplidas por parte del Ejecutivo para con sus sindicalizados y la población en general –sin olvidar la incertidumbre laboral que viven los trabajadores de confianza, gracias a las decisiones y estrategias ahorrativas de la actual administración–, la combinación de factores han logrado nada menos que orientar y potenciar el voto del grueso del cuerpo sindicalizado a favor de la campaña constructiva que ha provisto Martín Flores, quien ha hecho énfasis en la defensa de las conquistas laborales.
 
Durante las intensas jornadas de visitas a los centros de trabajo del gobierno estatal, Flores Castañeda ha fijado la postura de que como líder sindical será aliado de la administración de Ignacio Peralta, a menos que se afecten los derechos laborales de los trabajadores mediante alguna medida; eso es justamente la postura que muchos agremiados buscan en un nuevo líder.
 
            Pase de salida…
           
            Hay declaraciones de parte de servidores públicos que elevan la moral. La hizo el  titular de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, Salomón Chertorivski (judío, por cierto), quien hizo un llamado a elevar de manera urgente el salario mínimo, en apoyo a millones de trabajadores mexicanos. En Colima, nuestro Secretario de Fomento Económico, el ex dirigente panista de Nuevo León, Carlos Domínguez Ahedo, la última vez que hizo una declaración estrambótica (aquella de convertir a Colima en la “pequeña suiza” o el “Singapur mexicano”), no desciframos si se trataba de una broma muy pesada o de un sueño inalcanzable.